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Montevideo, entre el Art Noveau y el vintage

La rambla no es el único motivo para visitar la capital ubicada enfrente de Argentina. Un recorrido cultural para descubrir el nuevo Museo Gurvich, el barrio de las artes, bares notables y tiendas de diseño.

Primera parada: Ciudad Vieja 
La reapertura del museo es un triple homenaje: a mi padre José Gurvich, a mi madre que preservó su obra, y al pueblo uruguayo que ama todas las artes y que tiene algo en su ADN que atrae a gran cantidad de escritores, músicos, actores y artistas plásticos”, expresa Martín Gurvich sobre la nueva sede.

 

La colección permanente se presenta de una manera cronológica que permite apreciar las etapas de su pintura y conocer el legado de óleos, cerámicas, dibujos, collages y murales. 
La sala temporaria muestra al Gurvich de 30 años, cuando en 1958 se muda al Cerro y su temática se ve atravesada por el entorno natural y humano. Es intérprete del espíritu del barrio rural de obreros, de su gente y de su vida cotidiana. Como inmigrante lituano (su familia llegó a Uruguay cuando él tenía 6 años), su primer viaje a Israel deja una huella profunda que se trasluce en la necesidad de expresar a las personas y sus anécdotas.

 

También en la Ciudad Vieja, caminando en dirección a la Puerta de la Ciudadela, después de la céntrica Plaza Constitución y sobre la misma peatonal Sarandí, hay otro museo para visitar: Torres García, el maestro de Gurvich y el fundador del Universalismo Constructivo. Profesor, escritor y pintor, Joaquín Torres García creó esta corriente que contagió a los autores de la época desde su icónico Taller para contar la comunión del hombre con el orden cósmico. Este fue el resultado de la búsqueda de un lenguaje universal, del entender que su arte debía inscribirse en un gran plan del que también forma parte toda la cultura del pasado. Así plasmó la manifestación estética más original y destacada del arte moderno uruguayo. 

 

A pocos pasos se localiza una de las librerías que figura en el top 10 mundial, junto a la famosa Lello de Oporto y a nuestro El Ateneo Gran Splendid de Buenos Aires. La montevideana se encuentra en un ecléctico edificio Art Nouveau que junto a las joyas de papel guarda otra reliquia: el ascensor más antiguo de la ciudad. Aunque bien vale subir al segundo nivel de Más Puro Verso a través de la majestuosa escalinata que nos regala un primer plano del vitral y uno general de todo el espacio (más de 500 m2 y 200.000 ejemplares). La cafetería es perfecta para sentarse, abrocharse el cinturón imaginario y despegar a 1917, año en que se levantó esta construcción Belle Époque para albergar a la primea óptica del país.


Museo Gurvich: Sarandí 522-524, Montevideo.
Museo Torres García: Sarandí 683, Montevideo.
Librería Más Puro Verso: Yi 1385 , Montevideo. 

 

Segunda parada: Barrio Sur
"Tenía garage y no tengo auto, por eso decidí armar una tienda de objetos de todo el mundo en este espacio, de Sicilia hasta África", cuenta Roberto en un español correctísimo que, de todos modos, deja traslucir su italiano original.

 

En este anticuario de lujo, encontramos un foulard de Hermès y gemelos de Chanel, vajilla futurista de 1920, cerámica francesa y japonesa, arte litúrgico napolitano, lucernas romanas, marionetas turcas, terracota de Jordania, empapelados ingleses y un almohadón de Tintin. El fantástico reducto multicultural se llama Cracovia y es la ante-sala de Casa Roberto, que continúa hacia atrás con un patio que se adivina a través de una puerta vitreau desde la que se asoma una Santa Rita de los mismos colores que el vidrio acuarelado. Allí se sirve el aperitivo como lo tomaba la abuela del veronés y como se hace todas las tardes en Milano.

 

Y sí, la historia también está en los bares. Un clásico de la cultura urbana montevideana donde artistas y políticos se daban y se dan cita para discutir y construir la realidad. Hasta hace muy poco, se lo podía ver a Eduardo Galeano en el Café Brasilero, que desde 1877 congrega a la bohemia, donde también escribía Mario Benedetti. Más allá de este emblema de la Ciudad Vieja, Montevideo Sur concentra varios bares notables, uno de los cuales se llama precisamente así. Para un café en vaso en un antiguo almacén, con mostrador y azulejos. Otro es Fun Fun, una tanguería inaugurada en 1895 que escuchó cantar a Carlos Gardel. En la nueva sede se sigue preparando uvita, una receta secreta de vino y oporto que anima las noches de candombe. 

 

En la esquina de Maldonado y Río Branco está el viejo Bar Coruñés, donde funcionaron los ciclos de El Republicano: charlas sobre fútbol, casos policiales y temas de género acompañadas con comida de la abuela bien casera. Poesía, un mostrador, una fiambrera original, detalles de mármol y espejos de otra época.

 

Cracovia: Calle Maldonado 1159, Montevideo, Uruguay. 
Bar Montevideo Sur: Paraguay 1150, Montevideo, Uruguay.
Fun Fun: Soriano 922, Montevideo, Uruguay.
Bar Coruñés: Maldonado 946, Montevideo, Uruguay. 

 

Tercera parada: Barrio de las Letras
Todo comenzó con la recuperación del antiguo Hotel Cervantes, un ícono de la ciudad en los años 30 que hospedó a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, quien escribió un cuento inspirado en una de las habitaciones.

 

El rediseño del edificio de estilo italiano florentino, que transformó la construcción de 1927 en el hotel Esplendor, dio el puntapié inicial para hacer realidad el proyecto del Barrio de las Artes, reviviendo esta zona olvidada de Montevideo gema de la tardía Belle Époque rioplatense, que más tarde decayó como todo a su alrededor, hasta convertirse en un conventillo. Uno parecido al que dibuja Carlos Páez Villaró en su libro Medio Mundo con prólogo de Borges.

 

Hoy todo está reluciente. La escalera de mármol, las paredes con yeserías, los techos de doble altura, los pisos de pinotea recuperados, la boletería del viejo Teatro Cervantes vecino al hotel que es el epicentro de esta nueva onda arty que se expande con música, artes visuales, y teatro por las calles aledañas y hasta por adentro del mismo edificio. “Obras en Esplendor” es un ciclo trimestral con curaduría de Macarena Montañez y Pincho Casanova que toma cada piso para mostrar obras de artistas plásticos uruguayos. El sexto piso siempre se expone fotografía, cerca del roof garden desde el que se toman excelentes panorámicas de Montevideo al atardecer.

 

Esplendor: H Soriano 868. Montevideo.

 

info@destinosdeamerica.com


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