Colonia

4 imperdibles de Colonia del Sacramento

Historia y arquitectura en un recorrido por esta ciudad de la orilla oriental del Río de la Plata donde el tiempo parece tener otra medida. El casco histórico, el Bastión del Carmen, la Plaza de Toros y el Museo del Azulejo son cuatro destinos que hay que visitar.

Aún en su pequeñez, el conjunto impresiona: un barrio histórico que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1995, la fusión exitosa de los estilos portugués, español y post-colonial en su arquitectura, 26.000 almas que tratan amablemente al visitante, una cultura producto de una curiosa mezcla (portugueses, españoles, holandeses, franceses, suizos e italianos) que definió su estilo y ese elemento mágico y a veces indefinible que tienen algunos sitios de esta tierra: otra medida del tiempo.

 

El fragmento de un poema dedicado a Colonia define muy bien ese misterio: “Balcón al río / el rojo de la tarde los evoca / la Historia los consagra y en las bocas / de cada callejón, el tiempo lento / canta trovas de amor y de conquista / al sino original del Sacramento". Lo demás, está a la vista: vestigios de una vieja historia, museos, una rica y variada gastronomía, buena hotelería y paseos relajados. De esa suntuosa variedad, se eligen aquí (con cierta arbitrariedad) cinco imperdibles de una ciudad unida a Buenos Aires por un puente imaginario, familiar, querible.

 

Casco Histórico

El corazón de Colonia, se sabe, late en las calles empedradas del barrio histórico, que supo ser escenario de batallas y colonizaciones varias y ahora es un delicioso reducto detenido en el tiempo. Ese sitio (diez cuadras de largo por cinco de ancho, a la ribera del Río de la Plata), es uno de los lugares encantados de América: cada casa, cada piedra y cada árbol poseen un espíritu de viene de tiempos remotos, cuando el portugués Manuel Lobo fundó la ciudad en 1860.

 

La mezcla de estilos arquitectónicos de España y Portugal, los empedrados e irregulares callejones, la belleza quieta y sugerente de su calle más famosa (la “Calle de los Suspiros”), el viejo faro y todo el patrimonio histórico conservado en las fachadas y museos, tienen un espíritu que cautiva al viajero más exigente. 

 

Bastión del Carmen

Instalado en un antiguo fuerte, a orillas del Río de la Plata, el “Bastión del Carmen” es un centro cultural que funciona como teatro y centro de exposiciones, y concentra gran parte de la oferta cultural y artística de Colonia. Construido en 1880, es un bello edificio que originalmente fue usado como plataforma de artillería; luego funcionó como fábrica de jabón, después como lavadero de lanas y curtiembre hasta que pasó a manos de empresarios argentinos que le hicieron reformas.

 

Ahora propiedad del Ministerio de Educación y Cultura y completamente restaurado, se transformó en el sitio elegido por la Dirección de Cultura de Colonia para todo tipo de actividades relacionadas con la cultura. El Bastión presenta una variada gama de espectáculos diarios de danza, ballet, con músicos nacionales o extranjeros. La visita al “Bastión del Carmen” ya es atractiva desde los exteriores: su altísima e icónica chimenea, las antiguas murallas militares, las esculturas en el parque que lo rodea, la insuperable vista al puerto y unos jardines espectaculares con vista al río de la Plata. Los interiores, modernos y cálidos, presentan exposiciones de arte con entrada libre, talleres y charlas. Las sala de teatro, perfectamente equipada, tiene una programación muy nutrida, con propuestas diversas todas las semanas, desde espectáculos de danza hasta ceremonias relacionadas con el carnaval.

 

Plaza de Toros

Con partes metálicas traídas de Francia para construir paredes, escaleras y portones, la “Plaza de Toros” se inauguró en 1910 para corridas de toros en Colonia. Antes de la prohibición de las actividades taurinas en 1912, se llevaron a cabo allí más de ochenta corridas.

 

Ubicado en un barrio residencial alejado del centro de Colonia, la “Plaza de Toros” forma parte de un complejo denominado Real de San Carlos, antiguo enclave militar español en el que, a principios del siglo XX, el empresario Nicolás Mihanovich transformó en un complejo turístico al gusto de la época, incluyendo a la Plaza, una pista de carreras y un hotel-casino. Allí aseguran que es la única plaza con esas características que se mantiene en Uruguay.

 

Museo del Azulejo

Frente al Río de la Plata, sobre el Paseo de San Gabriel, una pequeña casa de piedra y techos bajos de 1750 que conserva sus paredes y pisos originales, alberga una enorme variedad de azulejos que son el reflejo de la inmigración que recibió la pequeña ciudad de Colonia a lo largo de los siglos desde su primera fundación portuguesa.

 

De colores blanco, celeste y azul en su gran mayoría, el museo azulejos artesanales de origen francés, español, portugués y catalán donados por el artista Carlos Paez Vilaró y un conjunto de azulejos uruguayos antiguos. Esa estética está replicada en los azulejos azules y blancos que están por todos los rincones indicando el nombre de las calles o en la forma de souvenires que se consiguen en la feria artesanal de Colonia. Además de la delicadeza de su colección, la visita a esa casa de más de 250 años respira eternidad.

 

 

info@destinosdeamerica.com

 

 


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